Una linda casa abre las puertas a su refrescante patio, lleno de preciosas plantas locales para llevar… (Fotografía: Ian Benet)
Una pareja abrazada, saliendo contentos del mercado, caminan por las lindas callecitas de Zacualpan. (Fotografía: Ian Benet)
Una familia despacha a quienes buscan bolsas tejidas para llevar el mandando. (Fotografía: Ian Benet)
Maíz de colores, tendido sobre una curiosa cobija.(Fotografía: Ian Benet)
En la calle principal del centro de este pueblo aguardan con flores y ollas de barro las vendedoras de siempre. (Fotografía: Ian Benet)
El domingo el mercado es el punto de reunión para todo tipo de productores. (Fotografía: Ian Benet)
Antaño el truque era el método de intercambio, ahora pasado y presente se conjugan en una danza de intercambios… (Fotografía: Ian Benet)
Antojitos hay de todo tipo. ¿Por qué no una bolsita de chicharrón recién hecho? (Fotografía: Ian Benet)
Semillas locales se despliegan a lo largo del mercado, no hay necesidad de empaquetarlas, se venden como se cosecharon. (Fotografía: Ian Benet)
Una niña absorta en las calles coloridas, nosotros embelesados con su mirada. (Fotografía: Ian Benet)
Lo que se vende, ahí mismo se produce. Por eso las frutas parecen “pequeñas” y los nopales se ven bien verdes. Todo está fresco y tiene orígenes silvestres… (Fotografía: Ian Benet)
Vendedoras y compradores intercambian las nuevas de la semana, en un apacible domingo. (Fotografía: Ian Benet)
¡Flores preciosas para llevar! (Fotografía: Ian Benet)
Un señor se detiene a descansar del delicioso oleaje del mercado, cerca de un puesto de especialidades. En este mercado hay de todo… (Fotografía: Ian Benet)
Entre ricos olores te encuentras, dulces de fruta, salados de cecina asada… No hay lugar como Zacualpan. (Fotografía: Ian Benet)
La placa se encuentra en pleno mercado. Dice: “Zacualpan de Amilpas. ‘Tzacual-pan’ Donde hay algo tapado o escondido. Trueque o truequear es sinónimo de forma de vida, intercambio de productos… pero también intercambio de cultura, de modos de vida… (Fotografía: Ian Benet)
¡Verduras frescas para la comida! ¡Llévele, llévele! (Fotografía: Ian Benet)
Distraído por la fila de potenciales clientes, este vendedor quita el ojo por un momento de sus ricos camotes confitados… (Fotografía: Ian Benet)
¿A poco no se antoja este dulce? (Fotografía: Ian Benet)
Los precios, si se hace una justa comparación con los mercados de otras partes, son muy accesibles. Comprar local tiene sus ricos beneficios… (Fotografía: Ian Benet)
Ricas hortalizas, que se siembran en el monte. (Fotografía: Ian Benet)
El mercado parece infinito… (Fotografía: Ian Benet)
Los colores no dejan de sonreírle a tu mirada en Zacualpan. (Fotografía: Ian Benet)
Una vista al ex-convento de la Inmaculada Concepción, que a pesar de todo se mantiene en pie, para alumbrar el horizonte. (Fotografía: Ian Benet)
Ricos elotes invaden el panorama. Se antojan unos cuantos… ¡kilos! (Fotografía: Ian Benet)
Los visitantes no saben a dónde mirar: están gratamente sorprendidos… (Fotografía: Ian Benet)
25 increíbles fotografías del mercado de Zacualpan (GALERÍA)
Para revivir tu espíritu comunitario y el cariño por las tradiciones, nada como una escapada a Zacualpan de Amilpas.

Este pequeño pueblo, sin duda uno de los más hermosos y pintorescos de Morelos, mantiene activo un mercado que data de la época prehispánica (¡probablemente del año 700-1000 a.C.!).

Aunque antaño el centro social y comercial funcionaba solo con el trueque, hoy puedes encontrar la justa combinación. Mientras que por las mañanas muy temprano (a las 6 de la mañana) los sábados y domingos, puedes truequear productos como solía hacerse antes de la conquista; un poco más tarde (a las 9 de la mañana) el mercado se transforma en un espacio tradicional abierto a todos los compradores.

Lo que se trocan son productos locales y también se hace intercambio con comerciantes que vienen de Puebla. Lo más popular son frutas, verduras, alfarería, herramientas, plantas y dulces típicos. Pero también se pueden trocar y comprar riquísima cecina, quesos y lácteos, semillas, ropa y muchísimas cosas más…

El mercado se mantiene donde siempre ha estado, en la explanada central del pueblo, detrás del ex convento agustino de la Inmaculada Concepción, al que, desafortunadamente, después del sismo de 2017, ya no se tiene acceso, pero que aún inunda el horizonte visual con su cúpula aún en pie.
Zacualpan es, sin duda un sitio muy especial, donde el mercado significa mucho más que un simple espacio comercial. El trueque y la noción de intercambio son aquí verdaderas formas de vida.

Las influencias culturales externas, como es natural, se cuelan por las grietas del pasado; pero en Zacualpan se sabe que vale la pena mantener vivas tantas expresiones simbólicas como sea posible.

Así, el mercado continúa siendo el centro social de este lugar. Especialmente los domingos: las familias se pasean bien vestidas, arregladas y perfumadas, para compartir un momento con sus vecinos, con sus tíos lejanos, para pasear a los niños, degustar un taquito de cecina, o un camote confitado.

Algo le podemos aprender a la gente de este municipio, que felizmente atiende a la economía local, comprando lo que producen sus conocidos y vendiendo lo que se cultiva en su tierra. Acá no hace falta la conciencia sobre el “consumo responsable” y mucho menos el delicioso sentido de comunidad que tanto añoramos en otros lados…

Fotografías: Ian Benet.
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