Templo del Tepozteco, construido por los xochimilcas, es una prueba de nuestro misticismo.
Actualmente, su magia continúa en las montañas, demostrando que es más que un adoratorio del pasado.
Conocido como uno de los jardines más antiguos de Cuernavaca, el Jardín Juárez es un camino hasta nuestros recuerdos.
En 1850, el Jardín Juarez sobrevivió a la invasión nortemaericana.
El Palacio de Cortés ha tenido muchos usos, desde ser la casa de Hernán Cortés, hasta una cárcel y el despacho del archiduque Maximiliano.
Hoy en día, es una muestra de cómo en Morelos, el pasado y presente coexisten, pues se ha convertido en el Museo Regional Cuauhnáhuac.
¿Y cómo olvidar la preciosa fuente del parque La Revolución?
En este lugar existe la tradición de fotografiar a los más pequeños, tomando agua de la fuente.
Pues la imagen es, sin duda, muy divertida.
El Jardín Borda, antes mansión del rico minero Don José de la Borda.
Este espacio también fue hogar de los archiduques Maximiliano y Carlota.
Entre sus visitantes más destacados estuvieron Emiliano Zapata y Diego Rivera.
Ayer y hoy: imágenes de algunos de los lugares más icónicos de Morelos
Nuestras fotografías son una conversación entre el pasado y el presente. Pero también son la oportunidad de ver la tenacidad y la capacidad de adaptación que tenemos los morelenses, a través de lugares icónicos que no pierden su esencia o la batalla contra el tiempo.

Un ejemplo de esto puede verse en las imágenes que existen del templo del Tepozteco. Este no cambia a lo largo del tiempo y, en su constancia de mantenerse en pie, hay un rasgo que nos recuerda al pueblo de Tepoztlán.

Y es que, más allá de haber sido construido en el año 1220 d. C., este adoratorio nos recuerda el misticismo con el que la gente de Morelos aún vive sus costumbres y sus tradiciones.

El Jardín Juárez y sus largos años en la capital morelense constituyen una muestra más de cómo existe firmeza ante los cambios de la ciudad.
Su estructura se antepone a las adversidades de la vida con los vivos colores de su kiosco.

Otro ejemplo de supervivencia a lo largo del tiempo es el Palacio de Cortés. El lugar fue en sus inicios la casa de Hernán Cortés y después pasó a distintos usos.

Aunque, más allá de estas historias y personajes, la estructura habla por sí misma, en su eterna firmeza.

Ahora que has hecho un breve recorrido por cada una de estas fotografías, ¿que fortalezas has visto en estos espacios que se reflejan en ti?

Al responderte a ti mismo, lo siguiente es continuar protegiendo a estos sitios; sobre todo porque son un espejo de nosotros y un patrimonio mucho más espiritual, que material.
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