¿Sabías que las comunidades indígenas en Morelos pueden regirse por sus propios usos y costumbres?
4 / diciembre / 2017

Morelos es un estado donde la diversidad es abrazada y reconocida.

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Ihcuac tlalixpan tlaneci,
in mtztli momiquilia,
citlalimeh ixmimiqueh
in ilhuicac moxotlaltia.
Ompa huehca itzintlan tepetl,
popocatoc hoxacaltzin […]

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Cuando sobre la tierra amanece
la luna muere,
las estrellas dejan de verse,
el cielo se ilumina.
Allá lejos, al pie del cerro,
sale humo de mi cabaña […]

Desde hace siglos numerosas comunidades indígenas han habitado este espacio que hoy llamamos México. A pesar de los cambios naturales y geográficos; de la colonización; de la formación de una nación que se olvidó de que ellos ya habían crecido raíces en estas tierras; de ser excluidos de la legalidad; de sufrir y seguir sufriendo discriminación, ellos se mantienen y, en muchos casos, incluso dan al resto lecciones de dignidad y valiosos conocimientos.

Afortunadamente, las condiciones de vida de las comunidades indígenas en México están cambiando. Y Morelos no se ha quedado atrás. Morelos es un estado en donde la sociedad civil, el gobierno y los líderes de los grupos indígenas, se han organizado juntos para proteger las formas de vida tradicionales que aún deciden llevar a cabo estas colectividades. Esto significa promover que cada comunidad se gobierne de forma autónoma y sin tener que integrarse a la nación mexicana.

Felizmente, se sabe que de 2005 al 2010, la población indígena en Morelos aumentó 6,631 habitantes. Y así, aumentaron el número de hablantes de lenguas indígenas, y el número de practicantes de sus formas de vida. A pesar de lo que se piensa comúnmente, las culturas indígenas no están desapareciendo. Más allá de la conciencia sobre lo importantes que son para el enriquecimiento de nuestra propia cultura, hay muchos luchando por el reconocimiento pleno de los derechos humanos de estas personas. Es cierto; y lo admiten los informes gubernamentales y lo han denunciado por décadas múltiples organizaciones civiles: los indígenas no han sido tratados como personas y por eso hasta hace no tanto carecían de derechos.

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Desde 2014, se ha trabajado mucho más activamente para que sus derechos sean asegurados a través de diversos decretos y las decisiones se han tomado en conjunto con los Tlamatinime —sujetos que son seleccionados como líderes, por ser los más sabios de cada comunidad—.

La “Ley de Fomento y Desarrollo de los Derechos y Cultura de las Comunidades y los Pueblos”, decretada en Morelos por el gobierno estatal en 2013, está muy activa: ha pasado por reformas beneficiosas en los últimos años y es un documento que vale mucho la pena leer, porque muestra datos exhaustivos sobre la realidad contemporánea de estos pueblos. Esta ley indica que los indígenas tienen derecho sobre sus tierras; a no ser discriminados; a ejercerse como sujetos políticos; a desarrollarse social, cultural y económicamente y a participar, si así lo quieren, del Estado.

A muchos esto les puede parecer absurdo: todas las personas tenemos estos derechos. Lo importante aquí es que los indígenas pueden traducirlos a sus costumbres, a las de sus ancestros y a las tradiciones nuevas que puedan estar construyendo, sin que el Estado interfiera en su vida y justicia comunitaria.

Y aunque sólo el 2.1% de la población morelense es indígena, la diversidad entre cada comunidad es tremenda. Desde su forma de administrarse; las preciosas artesanías que producen; la forma en que construyen su vivienda; los productos que siembran; su deliciosa gastronomía, y muchas otras expresiones culturales; cada comunidad indígena es distinta y todas son increíblemente valiosas.

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Uno de los detalles más bonitos de esta ley, raya prácticamente en lo poético: “quien se considera indígena tiene derecho al respeto a su diferencia cultural […] La auto identificación es la manifestación personal de su identidad cultural y puede hacerse a través de una declaración individual y colectiva.” Es un auténtico indígena y puede hacer valer sus derechos quien así lo siente, quien encuentra emerger su subjetividad en los rincones de esta tierra aún custodiados por las culturas más antiguas. Después de siglos de opresión, la luna muere, las estrellas dejan de verse, el cielo se ilumina y las culturas indígenas de nuestro país, están empezando a florecer, otra vez.

*Imágenes: 1) Cuartoscuro; 2) Zona Centro Noticias

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